LA GUERRA ENTRE MARCAS. KEEP CALM Y QUE GANE EL MEJOR

 

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Vivimos en un mundo lleno de opciones, lleno de posibilidades en donde poder elegir. En un mundo así, ¿cómo conseguimos diferenciarnos? ¿Cómo conseguimos que nos elijan?

Desde hace ya mucho tiempo, las marcas viven inmersas en una guerra que parece no tener fin, una guerra que sÓlo va a ir creciendo y creciendo y haciéndose más agresiva con el paso del tiempo y el desarrollo de las nuevas tecnologías. Marcas del mismo sector o segmento luchan a través del marketing, de la publicidad y de los eventos para lograr diferenciarse de su más directo competidor.

Así, esta guerra nos ha dejado grandes anuncios que se han convertido en verdaderos campos de batalla, marcas que perduran en el mercado como: Coca-Cola y Pepsi, McDonald y Burguer King, Adidas y Nike, y la reciente Apple y Android, son algunos ejemplos de rivalidades que no han pasado desapercibidas, convirtiéndose incluso en clásicos.

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Pero, ¿hasta dónde puede llegar?

La conocida como “publicidad comparativa” es una práctica ilícita en muchos países, pero se admite si se utiliza para comparar productos o servicios con la misma finalidad, siempre y cuando no sea denigrante, siendo ésta la causa de que muchos se hayan censurado.

Es una línea muy fina y muy fácil de cruzar. Una vez que una marca empieza, la otra no va a ser la que pare; gracias a estos enfrentamientos hemos sido testigos de luchas publicitarias, como la de Audi y BMW o la de Pepsi y Coca-Cola, que se inician a través de un solo anuncio con cierta ironía, mencionando sutilmente a la competencia, y acaban dejando por los suelos a su oponente.

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Pero esta guerra no se queda en la televisión o en los mensajes publicitarios. Estas grandes marcas generan tanta fidelización en los consumidores, que se crean ejércitos enteros de fanáticos, capaces de tatuarse el logotipo y defenderlas con uñas y dientes, demostrando así su pasión hacia ellas. El marketiniano concepto de prescriptor deja paso al de embajador de marca, que más allá de recomendar productos o servicios, está dispuesto a defender a la empresa como si fuera la propia Marca.

No nos tenemos que ir muy atrás para recordar la batalla entre Samsung y Apple, una disputa en la que cada cliente defendía su marca, generando muchos debates y discusiones, asemejándose casi a las rivalidades entre dos equipos de fútbol.

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La verdad es que casi todos acabamos opinando y defendiendo sin darnos cuenta a nuestras marcas, ya sea simplemente por gustos o afinidades o por valores que nos transmitan. Las marcas, por su lado, seguirán siempre al pie del cañon, listas para jugar todas sus cartas y conseguir destacar como la mejor del mercado.

La guerra de las marcas es una guerra que no tiene un fin cercano, por lo que lo único que podemos hacer es sentarnos y disfrutar de los magníficos momentos que nos dejan a su paso.

 

Desde #luegomuprhy queremos preguntarte hoy qué otras batallas entre marcas recuerdas, además de las mencionadas e ilustradas en esta entrada.

 


 

 

THE WAR BETWEEN BRANDS. KEEP CALM AND LET THE BEST WIN

 

We live in a world full of choices, full of possibilities from which to choose. In such a world, how do we get to differentiate ourselves? How do we get chosen?

For a long time, brands are immersed in a war that seems endless, a war that’s only going to grow and grow and become more aggressive over time and with the development of new technologies. Brands in the same industry or segment struggle through marketing, advertising and events to achieve differentiate themselves from their nearest competitor.

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Thus, this war has left big ads that have become battlefields, brands that endure as Coca-Cola and Pepsi, McDonalds and Burger King, Adidas and Nike, and the recent Apple and Android are examples of rivalries that have not gone unnoticed, even becoming classics.

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But how far can it get?

The so-called “comparative advertising” is an illegal practice in many countries; it is accepted if it’s used to compare products or services for the same purpose, provided it is not demeaning, this being the reason why many have been censored.

It’s a fine line and very easy to cross. Once a brand starts, the other will not be the one to stop. Thanks to these confrontations we have witnessed advertising struggles, such as Audi and BMW or Pepsi and Coca-Cola, which is initiated through a single ironic ad, subtly mentioning the competition and end up putting down his opponent.

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But this war doesn’t finish on television or in advertisements. These big brands generate loyalty among consumers, so that whole armies of fans are capable of tattooing the logo and defending the brand, demonstrating their passion. The marketing “prescriber” concept, gives way to the brand ambassador that beyond recommending products or services, is willing to defend the company as if it was the Brand itself.

We do not have to go far back to remember the battle between Samsung and Apple, a dispute in which each client defended their brand, generating many debates and discussions, resembling almost rivalry between two football teams.

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The truth is that almost all of us end up reviewing and defending without realizing our brands, whether simply because of our tastes and affinities,  or because of the values that they transmit. Brands, meanwhile, will always be on the front line, ready to play all their cards and get highlighted as the best in the market.

The end to the war of brands is not near, so all we can do is sit and enjoy the magnificent moments that it leaves us in its path.

From #luegomuprhy we ask today what other battles between brands, in addition to the aforementioned, remember and illustrated in this post.

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